viernes, 19 de julio de 2019

Hasta siempre y ¡bienvenidas!


Me ha costado un poco ponerme a escribir estas líneas porque se trata de decir adiós y aunque Sabina diga que «este adiós no maquilla un hasta luego», yo espero que nuestro adiós sí que lo haga.
De uno de los cumples de nuestra yogurina

Nuestra compañera Sara ha dejado TransCreat y aunque, personalmente, me da mucha pena creo que es una gran oportunidad para ella, ya que se va para dar un paso muy diferente en su carrera profesional y, en la vida, siempre hay que intentar avanzar y, si no se avanza, al menos probar todas las vías para conseguir lo que uno quiere.

Escribo estas líneas para desearle toda la suerte en el mundo en su nueva andadura. Sara es y siempre ha sido una chica muy responsable, una gran traductora y una estupenda profesional. Reúne las cualidades de un buen traductor que son constancia, versatilidad y rapidez de reacción. Esto parece una carta de recomendación, pero en realidad es una forma de decirle que la apreciamos y que la echaremos mucho de menos.

No obstante, también quiero aprovechar estas líneas para dar la bienvenida a nuestras dos nuevas compañeras: Marta y Vero, que son también supertraductoras y están empezando con nosotros, pero que se están integrando perfectamente y que, si quieren, están invitadas a participar en este blog.

Seguimos al pie del cañón y a ver si poco a poco, os hago un poco más de caso y me pongo a escribir sobre temas que tengo ya en mente (muchos de los cuales me los sugirió Sara) para no dejar morir este blog al que, aunque yo me vaya haciendo mayor y tenga mil cosas entre manos, sigo teniendo mucho cariño.




miércoles, 6 de marzo de 2019

DENTRO O FUERA: HE AQUÍ LA CUESTIÓN


Mi compañera Sara me ha animado a escribir sobre la diferencia que hay entre trabajar dentro de una empresa desarrolladora de videojuegos como localizadora y hacerlo como autónoma dada mi experiencia en ambos ámbitos. Se trata de un tema interesante sobre todo para aquellos que quieren entrar en la industria de los videojuegos como traductores, pero no saben muy bien cómo hacerlo.
Actualmente, aunque siguen existiendo pequeñas empresas desarrolladoras de juegos que cuentan con su propio equipo de localización, lo más habitual en el sector es que las desarrolladoras trabajen con agencias de traducción, que a su vez deriven el trabajo a traductores autónomos. Por tanto, a priori sería más sencillo encontrar trabajo como autónomo que hacerlo como empleado en plantilla. Si queréis que os dé mi opinión personal sobre esto es que la falta de intermediarios a menudo es sinónimo de mayor calidad. Las empresas externalizan el trabajo por una cuestión de costes, mantener un equipo interno puede resultar caro: cuotas de la seguridad social, equipo de trabajo, trabajar con ciertos horarios establecidos, hacer entrevistas, mantener unas condiciones laborales mínimas y, en caso de mucho volumen de trabajo, incluso contar con varios profesionales para cada idioma. Mediante la externalización, se acabaron, en principio, estas preocupaciones, ya que se las delegan a una agencia de traducción que tiene que garantizar un cumplimiento de plazos y un mínimo de calidad. No obstante, en el sector de los videojuegos hay mucha competencia y las empresas desarrolladoras son muy precavidas a la hora de dar información sobre los juegos que están desarrollando.

A pesar de que la agencia firma acuerdos de confidencialidad con la empresa y, a su vez, con los traductores, a menudo las empresas recelan a la hora de aportarles materiales de referencia, lo que implica que, habitualmente, el traductor trabaja a ciegas. Además, hay gestores de proyectos que nunca han trabajado como traductores y no saben qué material pedir a las empresas o simplemente deciden que al cliente nunca hay que molestarle. El traductor autónomo se ve con la inmensa tarea de traducir un juego que no puede ver basado en cadenas de texto (strings) que, a menudo, carecen de un identificador relevante que le ayude con su trabajo. Por tanto, el riesgo de que la calidad del juego sufra por falta de contexto es muy alto. Por supuesto, hay agencias que hacen muy bien su trabajo, que luchan por facilitar documentación al traductor, pero no siempre depende de ellas.
La ventaja de trabajar internamente en una empresa es que el traductor cuenta con todo el material necesario, ya que es parte de la empresa, puede sentarse con diseñadores, programadores y artistas e incluso aconsejarles cómo estructurar y organizar el juego de tal forma que su internacionalización sea satisfactoria. Ni que decir tiene que cuando una empresa cuenta con un equipo de localización interno adquiere más conciencia de lo que significa localizar el juego y empatiza más con el traductor. Las agencias para los diseñadores, programadores y artistas son un ente externo con el que no se suelen involucrar directamente.

No obstante, como autónomo tendrás la gran ventaja de que podrás recibir todo tipo de juegos, no solo los de una empresa concreta y eso te aportará un bagaje muy amplio a la hora de enfrentarte a estos textos. Asimismo, la falta de contexto, te hace desarrollar una mente muy creativa para tomar decisiones basadas en tu sentido común y en tu conocimiento sobre los videojuegos. Como autónomo, requieres un autoaprendizaje más profundo y mantenerte siempre al tanto de cómo evoluciona el sector.

Espero que estas ideas os resulten útiles a la hora de tomar una decisión. Dentro o fuera: he aquí la cuestión.

lunes, 25 de febrero de 2019

La traducción y la maternidad


Mi última publicación fue a principios de julio de 2017 y el 24 de ese mismo mes fui mamá y, entonces, mi mundo se puso patas arriba (para bien), pero el tiempo empezó a escasear y, por tanto, tuve que dejar el blog de lado. Ahora con una nena de 19 meses, he decidido que es hora de retomarlo (mientras su papá le está dando de comer y le oigo decir «mamá, mamá» a modo de excusa para no abrir la boca). Me costó un poco, pero aprendí a gestionar mejor mi tiempo ahora que mis prioridades han cambiado por completo. Ser autónoma tiene muchas ventajas a la hora de ser mamá, aunque también unos cuantos inconvenientes y me he dado cuenta de que este país no está hecho para ser padres desde el punto de vista laboral porque no te lo ponen nada fácil.

Para empezar, la baja por maternidad es demasiado corta: un bebé con cuatro meses no está preparado para no estar con su mamá, sobre todo si es lactante como ocurría con Sara, así que te ves obligada a buscar alternativas: pedir una excedencia (perdón, que somos autónomos y eso no existe) o a hacer malabares para combinar tu trabajo como mamá con tu trabajo como traductora. Puedo decir que yo tengo la suerte de contar con un gran equipo que me pusieron las cosas muy fáciles. No quiero ni imaginarme como es ser autónoma trabajando sola y, después de tu baja, pasar por un proceso de «recuperar clientes» porque, seamos realistas, los clientes no se casan contigo y aunque hay algunos que te esperan porque confían lo suficiente en ti, habrá muchos otros que decidan trabajar con alguien que esté todo el tiempo disponible. Para seguir, si eres socia de una empresa, tendrás que seguir pagando tu seguridad social durante el tiempo en el que estás de baja porque no podrás darte de baja como autónoma y las ayudas de maternidad como la reducción de la cuota de autónomos al dar a luz no serán aplicables puesto que la Seguridad Social/Hacienda entienden que tu empresa ha seguido funcionando, hayas o no recibido tú dinero. En una empresa pequeña, el hecho de que falte uno de sus miembros afecta mucho al flujo de trabajo y es muy complicado que se pueda mantener un sueldo sin que esa persona esté trabajando, así que al final, tener una empresa no se diferencia mucho del hecho de ser autónomo por tu cuenta en este sentido.

Si trabajas para otros, tienes la opción de reducirte la jornada hasta que el niño cumpla los 12 años, si no me equivoco, y eso te protege desde el punto de vista laboral. Si eres autónomo, reducirte la jornada solo va en detrimento tuyo, la protección es la misma y lo único que ocurre es que cobras menos o que no puedes dar servicio a algunos clientes.

No obstante, ser autónomo es compatible, por supuesto, con ser mamá, pero para ello tienes que armarte de paciencia y hacer encaje de bolillos con los horarios. Muchos dirán que tenemos la ventaja de poder trabajar en nuestra casa y, desde luego, es una ventaja, pero seamos realistas, con un bebé en casa, es prácticamente imposible trabajar si no tienes ayuda.
De cualquier forma, aunque parezca que todo lo pinto muy negro, creo que la clave y el consejo que quiero daros a los que os interese esta publicación es que colaboréis con otros traductores. No es necesario tener una empresa, pero sí colegas en el gremio con los que puedas colaborar en el tiempo en el que no estás trabajando. Puedes ofrecer a tus clientes que trabajen durante ese tiempo con otro colega en el que confíes y que sepas que será legal cuando vuelvas. De esta forma, ambos os beneficiaréis, ellos recibirán más trabajo mientras tú no estés y tú no perderás a tus clientes. Creo que es una opción muy factible porque el hecho de que seamos autónomos solo implica que no trabajamos para otros, pero sí podemos trabajar con otros.  Organízate, no estás sola y, como tú, muchas otras traductoras pasarán por lo mismo. ¡La clave está en saber pedir ayuda!


lunes, 3 de julio de 2017

Tres años después

El día 1 de julio de 2014 comenzó el proyecto de TransCreat. En aquel entonces, éramos tres amigas que habían trabajado juntas en una agencia de traducción, que sabían cómo no debían hacerse las cosas en nuestro sector y cómo podían contribuir para crear algo en donde se sintieran satisfechas, realizadas y felices desde el punto de vista laboral, pero también personal. Las tres éramos traductoras, contábamos con distinta experiencia, distintos idiomas, pero una idea común y decidimos tirarnos a la piscina y crear TransCreat.

Hoy han pasado tres años y las cosas han cambiado mucho desde aquel día en que comenzamos a trabajar desde casa de Clara y sabíamos a qué hora empezábamos, pero no cuándo íbamos a terminar. Al principio, fuimos rotando de casa en casa, recopilando ideas, trazando sueños y planes y, aunque algunos se quedaron por el camino, otros fueron evolucionando.

Cuando vimos que el proyecto marchaba bien, nos trasladamos a un lugar de coworking: Colabora, en la Plaza de Santo Domingo, donde estuvimos algo más de un año y medio, nos trataron de maravilla y nos sentimos como en casa. No obstante, en septiembre de 2015, Áurea decidió emprender otro camino y Clara y yo nos quedamos mano a mano con el timón. Tres es un número idóneo para un proyecto como este, pero Clara y yo conseguimos mantenernos al pie del cañón y complementarnos cual matrimonio con sus discusiones y sus reconciliaciones incluidas, al fin y al cabo las dos teníamos claro que formábamos un buen equipo y que juntas éramos invencibles, pero como nuestro logotipo es un triángulo por un motivo, en abril de 2016, Enrique se incorporó a nuestro equipo para restablecer el equilibrio.

Esta incorporación vino con mudanza incluida y nos trasladamos a un centro de oficinas también en la Plaza de Santo Domingo (nos gusta estar en todo el meollo): Worklab, en donde llevamos ya más de un año. Con Enrique, sumamos más especialidades, clientes, más planes, más sueños, más cambios, ya que TransCreat se convirtió también en una escuela de español.

En enero de 2017, comenzó a hacer prácticas con nosotros Sara, con la que hemos estado muy contentos, ya que es una gran trabajadora y, ahora que se ha licenciado, la hemos incorporado en el equipo: ¡hoy es su primer día como empleada!

Este año también ha habido un gran cambio para nosotros: ¡desde abril somos una sociedad limitada!

En definitiva, tras tres años en los que hemos planeado, soñado, traducido mucho, revisado y gestionado otro tanto, llorado, reído, nos hemos mudado, nos han dejado, otros se han incorporado, yo me he casado y Clara va en camino, hemos dado clases, hemos visitado Segovia, Ceuta y Barcelona, Enrique se ha comprado un piso, nos hemos vuelto empresa, hemos contratado a nuestra primera empleada y yo estoy a punto de ser mamá, podemos decir que estamos satisfechos de nuestro trabajo, que esperamos seguir al pie del cañón durante mucho tiempo, continuar ofreciendo la mejor calidad posible a nuestros clientes y colaborar con todos los buenos traductores que podamos.
 
(A ver si nos hacemos una foto ahora en verano)


Ya sabéis: You have our word

jueves, 20 de abril de 2017

TransCreat Language Solutions S.L.

Hoy seré breve porque solo escribo para dar una pequeña noticia, aunque sé que os tengo algo abandonados. Hemos tenido mucho trabajo y casi no hemos tenido tiempo ni de respirar, pero prometo ponerme las pilas y escribir algo interesante dentro de poco sobre el mundo traductoril.

A lo que iba: ¡desde el martes, que firmamos las escrituras, somos una sociedad limitada! Algunos os preguntaréis que qué éramos hasta ahora y qué significa eso. Hasta ahora éramos tres autónomos que trabajábamos en equipo, pero ahora ya somos una empresa propiamente dicha. Realmente, a efectos traductoriles, seguimos igual: traduciendo mucho, durmiendo poco, lidiando con los clientes y luchando por unas tarifas dignas, pero, para nosotros, esto es un gran paso porque significa que estamos creciendo y que nos va bien. Apenas hace un año celebrábamos que Quique se había unido al equipo y un año después, también en el mes de abril, hemos brindado porque el equipo ha funcionado de maravilla y tenemos un nuevo reto por delante.

Yo, personalmente, estoy muy contenta porque sigo yendo cada día la mar de feliz al trabajo, me paso la jornada laboral junto a personas que considero muy inteligentes y competentes, y me sigue encantado lo que hago. Supe desde bien pequeña que quería ser traductora por el hecho de poder combinar dos pasiones como eran los idiomas y la escritura, pero lo que no sabía es que no solo iba a cumplir mi sueño, sino que además lo iba a hacer junto a dos buenos amigos a los que conocería en las dos ciudades que han marcado mi trayectoria profesional y que cada día me iba a gustar más mi trabajo.


Espero de corazón que esto dure mucho tiempo y que Sara también siga formando parte de nuestra pequeña gran aventura.


viernes, 17 de febrero de 2017

Nuestra nueva compañera

Hoy escribo para contaros que desde principios de enero en TransCreat somos uno más. Sara Castro se ha unido al equipo para realizar, en un principio, sus prácticas de la universidad con nosotros.

Sara tiene 21 años, es asturiana y está en el último curso del grado de Traducción e Interpretación de la Universidad Autónoma de Madrid, donde yo también estudié, y es un placer para nosotros que haya elegido hacer estas prácticas en TransCreat. Estamos muy contentos de tenerla en el equipo.

Para que la conozcáis un poquito más, Sara nos ha contado que para ella lo más bonito de este mundo es ser el puente que une culturas separadas por las barreras lingüísticas y eso es lo que le sirvió de motivación para decantarse por la traducción.

A Sara le llama muchísimo la atención la traducción audiovisual, puesto que se trabaja con productos que consumimos habitualmente. Por eso, cuando termine el grado, pretende especializarse en este ámbito tan creativo.

Además, la música está muy presente en su vida. Desde bien pequeñita, ha estado en el conservatorio y, a día de hoy,  no puede salir de casa sin unos auriculares. También le apasiona viajar a cualquier país, ciudad o pueblo desconocido, pero reconoce que le encanta volver a casa con los suyos.

Sara es una gran incorporación y nos encanta que quiera seguir aprendiendo sobre la traducción audiovisual, ya que, como ya sabéis, es una de nuestras especialidades y esa pasión me recuerda a mí a su edad. J


¡Bienvenida, Sara!


lunes, 2 de enero de 2017

Los propósitos de TransCreat para el 2017

¡Feliz año nuevo a todos!

Esperamos que hayáis comido muchos turrones, brindado con buenos vinos o cavas y que no os hayáis atragantado con las uvas.

Nosotros poco a poco volvemos a la rutina, aunque aún nos queda la fiesta más esperada de la Navidad: los Reyes Magos (yo sigo siendo muy tradicional) y hasta que no abramos los regalos, seguiremos de celebración.

No obstante, hoy me he sentado frente al ordenador y me he puesto a pensar en el 2016 y en lo que ha significado para TransCreat y en el recién estrenado 2017 y lo que se traerá entre manos.

El 2016 ha sido un buen año para nuestro equipo con una nueva incorporación, Enrique, un cambio de oficina a un despacho privado en la Plaza de Santo Domingo, al lado de Callao, nuevos clientes y la consolidación de los antiguos. Hemos sudado la gota gorda, pero hemos cerrado el año contentos y satisfechos.

Ahora comienza el 2017 y, con él, el primer cambio: nos mudamos de nuevo dentro del mismo centro de negocios a un despacho más grande porque tenemos una nueva incorporación al equipo a la que os presentaremos cuando esté aquí en la oficina con nosotros. Es decir, nuestra principal novedad es que crecemos y como crecemos tenemos que fijar una serie de objetivos y propósitos para este nuevo año para que todo siga yendo viento en popa:
  1. Amar nuestro trabajo: no hemos dejado de cumplirlo, pero conviene recordarlo. Para ser feliz laboralmente, tienes que disfrutar cada día de lo que haces y amarlo. Nosotros seguimos divirtiéndonos al traducir y al enseñar la lengua española. Cuando te gusta lo que haces, lo reflejas en tu trabajo. Creemos que es una de las claves para que tu trabajo tenga la calidad que esperan tus clientes.
  2. Respetar a nuestros clientes y hacernos respetar: nuestra trayectoria nos enseña que es mejor decir que no a tiempo a prometer el oro y el moro a tus clientes y luego ofrecerles migajas. Es importante saber lo que vale tu trabajo y transmitirles ese valor a tus clientes. Si tú te valoras, ellos también te valorarán. No es tan fácil encontrar a buenos profesionales. Por ello, no os creáis que todo el mundo es prescindible y que la gente se vende al mejor postor. Al final, los buenos clientes priorizan la calidad y el buen trato y, si se lo ofreces, los fidelizarás.
  3. Cuidarnos entre nosotros: los traductores debemos apoyarnos entre nosotros. En nuestro caso, esto comienza dentro de nuestro propio equipo. Nos encanta sentir que somos una pequeña familia. El mundo traductoril es a menudo un mundo muy solitario. Por ello, es imprescindible entablar relación con otros traductores. Juntos somos siempre más fuertes.
  4. No parar de aprender: en mi caso, estoy «a tope» (como diría mi compañero Enrique) con el neerlandés. Creo que es un idioma muy agradecido si sabes alemán y muy poco explorado. Es importante que sigamos aprendiendo y no necesariamente me refiero a incorporar nuevos idiomas, a veces bastaría con que estuviésemos todos al día con los cambios que se producen en nuestro propio idioma. Un traductor tiene que estar, ante todo, bien informado.
  5. Priorizar los proyectos que nos hacen felices, aunque no sean tan lucrativos: al principio, aceptas muchas cosas que no te gustan por miedo a no recibir otras. Ha llegado un momento en que si valoras la rentabilidad de esos proyectos, a menudo te das cuenta de que los quebraderos de cabeza no se pagan con dinero y acaban incluso saliendo caros. Para cumplir el propósito número 1, este otro es fundamental.
  6. Colaborar con más traductores: porque hay traductores buenísimos por el mundo y nos encanta encontrarnos con ellos y que juntos podamos abarcar proyectos interesantes.
  7. Seguir fidelizando a nuestros clientes, establecer nuevos contactos y optimizar nuestros procesos como empresa: para que TransCreat poco a poco se convierta en la gran empresa con la que los tres soñamos.


Estos son los siete propósitos que intentaremos cumplir este año, ¡deseadnos suerte! ¿Cuáles son los vuestros?

lunes, 14 de noviembre de 2016

No huyas del progreso


Aún me sorprendo mucho cuando voy a reuniones de traductores y algunos cuentan que se niegan a usar herramientas de traducción asistida. Muchos argumentan que es un gasto innecesario, que antes se traducía incluso a mano y nadie se quejaba y que, por culpa de las herramientas de traducción asistida, cada vez estemos peor pagados. Estos argumentos para mí son iguales que decir que viviríamos mejor sin electricidad para ahorrar gastos y para que hubiera más mano de obra humana. 

No podemos luchar contra el progreso, pero sí podemos sacarle provecho y reconocer que estas herramientas nos ayudan a ser más eficientes y a mejorar la calidad de nuestras traducciones por medio de la coherencia terminológica.

Por supuesto, los clientes ven una oportunidad en estas herramientas para beneficiarse ellos también y solicitarnos descuentos por coincidencias parciales o coincidencias totales. Esto cabrea a muchos traductores porque son ellos los que han invertido su dinero en una herramienta para optimizar el trabajo, no el cliente. El hecho es que hoy en día trabajar sin herramientas es impensable y, por tanto, se han convertido en algo exigible por parte del cliente. Las herramientas de traducción asistida son nuestro antiguo «Word» y nuestros clientes comienzan a conocer sus ventajas y se niegan a pagar el mismo precio que pagaban si ahora invertimos en la misma traducción la mitad de nuestro tiempo. Lo nuestro es un negocio, pero hay que entender que lo suyo también.

Por tanto, en vez de negarnos a progresar y perder una ventaja competitiva, os invito a que exprimáis todas sus posibilidades. Si domináis las herramientas de traducción asistida, pronto seréis más rápidos y eficaces. Calculad los descuentos que queréis aplicar conforme al tiempo de trabajo que os estéis ahorrando y al final veréis que la diferencia con lo que ganabais antes de usarlas es inexistente y que, además, tenéis más posibilidades de captar clientes. Eso sí, no aceptéis cualquier tipo de descuento: sed proporcionales al tiempo que tardáis en una traducción y tened en cuenta que los clics también llevan tiempo. 

Yo recomiendo los siguientes tramos: 

Nuevas y del 50 al 74 % de coincidencia: 100 % de la tarifa.
Del 75-99 % de coincidencia: 60 % de la tarifa.
100 % y repeticiones: 30 % de la tarifa.



Por supuesto esto solo es una recomendación, pero aquí os la dejo por si os fuera útil.


jueves, 25 de agosto de 2016

¿Qué hacer cuando un cliente no paga?

Espero que no hayas tenido la mala suerte de que un cliente no te haya pagado, pero, lamentablemente, está a la orden del día y conviene saber qué hacer cuando esto ocurre.

En primer lugar: ¡que no cunda el pánico! La mayoría de los clientes pagarán, aunque se retrasen o incumplan los plazos pactados, ya que, si existe un encargo por escrito que has confirmado, entregado y facturado, tú tienes las de ganar y lo más normal es que la gente sea decente y legal, y pague (ya hablaremos otro día de plazos).

No obstante, puede ocurrirte que un cliente particular (estos son más difíciles de «cazar») o incluso una empresa con dudosa reputación o que no se tome en serio tu dedicación quiera hacerte la trece-catorce y es ahí cuando tienes que respirar hondo y tomar medidas.

Lo primero que debes saber es que el plazo legal conforme a la ley de morosidad para el pago a proveedores en el sector privado es de 60 días, así que al menos debes conceder 60 días a tu cliente. Soy consciente de que se firman acuerdos con empresas de incluso 90 días que, en teoría, incumplen la ley, pero si decides aceptar el plazo de 90 días u otro plazo superior, eso ya es otro tema y, en tal caso, estos consejos serían para cuando superes dicho plazo acordado.

Cuando hayas superado el plazo legal o el acordado si es superior, entonces yo te aconsejo que antes de tomar medidas legales, escribas cordialmente a tu cliente, ya que puede que se le haya olvidado o haya tenido un problema y es recomendable mantener las formas y dar un voto de confianza a la persona que trabaja contigo.

Si le avisas y reiteras el aviso un par de veces, pero sigue sin reaccionar, lo primero que debes hacer si tanto tú como el cliente os encontráis en España es enviarle un burofax, es decir, un requerimiento formal de pago en el que dejes constancia de la deuda, el motivo y le des un plazo para saldarla. Tienes que solicitar el envío del burofax con confirmación para que realmente te sirva como instrumento legal. Normalmente, puesto que se trata de un requerimiento formal que puedes usar en un juicio posterior, el cliente pagará. Asimismo, puedes indicarle que si no paga, estás en tu derecho de aplicar intereses sobre el importe pagadero por demora (revisa la ley de morosidad para que sepas los intereses que puedes aplicar).

Si siguiera sin pagar, podrías comenzar un procedimiento monitorio, que es gratuito si el importe que reclamas es inferior a 2000 euros. Para ello, tienes que acercarte al juzgado de primera instancia, solicitar un formulario, rellenar los datos relacionados con el impago, sacar tres copias del mismo y presentar las pruebas que tengas, entre ellas, el burofax, la factura, el intercambio de correos, etc. Cuando el juez admita la solicitud, dará un plazo de unos veinte días al moroso para pagar la deuda, si lo incumple, puede que decrete el embargo de sus cuentas para satisfacer el pago.

En el caso de que tu deudor no viva en España, también puedes iniciar un procedimiento monitorio (procedimiento monitorio europeo) en el juzgado de primera instancia, que también será gratuito hasta los 2000 euros. Sin embargo, el burofax  no es efectivo internacionalmente, así que tendrás que saltarte este paso y pasar directamente al procedimiento monitorio.

Parece todo muy complicado, pero existe un servicio de justicia gratuita en el juzgado si no superas esos 2000 euros donde pueden asesorarte y, con toda sinceridad, te digo que incluso aunque no consigas que te paguen, al menos sabrás que no te has quedado de brazos cruzados y el cliente se llevará un tirón de orejas.

Esto es muy general, pero espero que te valga para entender los pasos a seguir. Si la deuda es superior a 2000 euros, el procedimiento no es gratuito, pero puede realizarse igualmente si no supera los 30 000 euros. En el caso de que la deuda supere los 30 000 (madre mía), necesitarás a un abogado.


¡Ánimo y que no te toque convertirte en el cobrador del frac!

miércoles, 13 de julio de 2016

Otra vez este texto horrible…

Ya he hablado varias veces del tema de la especialización y de que siempre recomiendo a los estudiantes que se especialicen en una determinada área porque el que mucho abarca poco aprieta y ayer precisamente estuvimos hablando de este tema en TransCreat, sobre si realmente es factible que un traductor solo se dedique a un campo específico o si al final estamos condenados a saber un poco de muchas cosas pero realmente no mucho de nada.

Es un tema peliagudo porque, a menudo, aunque queremos dirigir nuestro futuro hacia un determinado objetivo, el mundo que nos rodea se empeña en ponernos obstáculos o pruebas por el camino. Es decir, con frecuencia, si quieres vivir bien de la traducción, no puedes descartar temas más generales u otras especialidades que no te gusten tanto. El problema derivado es que a veces te ves aceptando textos que personalmente no te dicen nada o que no te disgustan, pero tampoco son lo que soñabas cuando pensabas en lo que querías hacer cuando fueras traductor y cuando llegan los que de verdad te gustan o los temas con los que realmente te sientes cómodo, no tienes capacidad para aceptarlos.


No sabría decir cuál es la mejor opción: si solo aceptar lo que quieres hacer o si conformarte para al menos alcanzar un buen sueldo a final de mes. Cualquiera de las dos opciones tienen sus pros y contras. No obstante, lo ideal sería llegar a un punto medio. Creo realmente que traducimos mejor si lo que traducimos nos gusta, si nos hace felices y, si traducimos mejor, generamos más confianza entre nuestros clientes. Por tanto, sí, invito a que tratemos de marcarnos un objetivo en un ámbito específico y luchemos por lograrlo, aunque eso no implique que descartemos aprender otras cosas por el camino por si las moscas o por si encontramos algo que sorprendentemente nos guste más o se nos dé mejor.


¿Cómo podemos lograr esto? Me imagino que lo primero es asentarnos, crecer como traductores y tener una fuente de ingresos constante y, para ello, hay que tener paciencia. Cuando hayamos conseguido esto, podremos priorizar entre lo que nos gusta más y lo que no nos gusta tanto, pero durante ese camino, no hay que dejar de intentarlo, hay que buscar clientes del área que queremos, hay que fortalecer nuestra red de contactos tanto dentro de esa área como en otras y seguirnos formando en aquello que nos guste para que cuando llegue, podamos realmente vivir de ello sin necesidad de tener que recurrir a otras fuentes de ingresos o simplemente delegando lo que no nos hace felices. Al fin y al cabo, sobre gustos, no hay nada escrito y siempre habrá alguien al que le entusiasme el tipo de texto que a ti no te hace ni fu ni fa. Para eso, está la red de contactos porque, al fin y al cabo, unidos los traductores somos más felices y más fuertes.


martes, 14 de junio de 2016

Fun4All – 4ª edición

La semana pasada, el 9 y 10 de junio, Clara y yo asistimos al Fun for All: IV Conferencia internacional sobre traducción de videojuegos y accesibilidad que tuvo lugar en la Residencia de investigadores de la calle Hospital en Barcelona.

Como en las anteriores entregas, fue todo un éxito y participó gente de todas partes que de algún modo formaban parte del sector de los videojuegos aunque la mayoría fuéramos traductores.

Una de las principales conclusiones que extraje es que la localización de videojuegos es un área multidisciplinar y, por tanto, abre cientos de vías de investigación, pero también de trabajo. Se trata de una especialidad muy creativa, pero también compleja en la que se requiere que seamos informáticos, escritores, humoristas, investigadores, científicos, artistas y en muchos casos malabaristas. Me parece una profesión alucinante y me encanta encontrarme con caras nuevas en el mundillo y con estudiantes llenos de ilusión.

Me parece importante destacar el uso de los videojuegos en otras áreas como la didáctica y me resultó muy interesante la idea de «gamificar» o «jugabilizar» incluso el trabajo en la oficina. Poco a poco, los videojuegos están pasando de ser un pasatiempo aislado a convertirse en una realidad constante en muchas facetas de nuestras vidas. Por ello, creo que es un mundo con muchas posibilidades que nosotros los traductores o los que preferimos ser transcreadores deberíamos explorar, ya sea por medio de nuevas investigaciones o a través de innovaciones o mejoras en nuestra forma de trabajar.

Además de todo lo aprendido, conocí a gente muy interesante y volví a ver a viejos conocidos, así que fue todo un placer, además de que esta vez fui bien acompañada de mi compi Clara y disfrutamos mucho de la cena y de la compañía.



Quiero aprovechar esta publicación para darle las gracias a Carme: como siempre, lo organizaste todo de maravilla. Ahora ya solo nos quedan dos añitos de espera para el siguiente Fun for All.


martes, 10 de mayo de 2016

TransCreat visita la UAM

La semana pasada visité las aulas en las que yo misma había tomado mil apuntes para hablar a los alumnos de Traducción e Interpretación de la Universidad Autónoma de Madrid de las opciones que tienen cuando acaben la carrera, la importancia de especializarse y cómo convertirse en traductor autónomo.

La verdad es que creo que este tipo de charlas resultan muy constructivas para los estudiantes,  ya que a menudo en la universidad nos perdemos en la teoría y obviamos la práctica de las profesiones. Me siento muy agradecida y contenta de que Esther Vázquez y del Árbol, que fue también mi profesora y que sigue al pie del cañón, me invitara a hablar de mi experiencia.

En mi opinión, sería, en realidad, muy interesante para los estudiantes tener una asignatura o unas jornadas en las que aprendieran los aspectos más prácticos de la profesión: cómo calcular sus tarifas, cómo buscar clientes, cómo organizarse, cómo hacer una factura y llevar un control de los ingresos y gastos, y los recursos que tienen a su disposición. Sé que generalmente (al menos así fue cuando yo estudié) tienen una asignatura sobre documentación, pero la documentación no deja de ser tan solo una parte de nuestro trabajo.

Por otro lado, me sorprendió gratamente el uso de ordenadores en las aulas y que se les permita usar Internet en los exámenes, ya que, de esta forma, se simula un encargo real. No tenía ningún sentido que los estudiantes cargaran con 10 diccionarios en una maleta y no contaran con el recurso más usual: Internet.

No obstante, hubo algo que me disgustó. En mi época, aprendimos a usar Trados y daba por hecho que con el gran desarrollo de la tecnología, las nuevas generaciones serían unos cracks a la hora de usar el programa. Sin embargo, me contaron que ya no se lo enseñaban en el aula por motivos de licencias/decisiones de profesores. Me parece inadmisible, incluso aunque les muestren otras herramientas, ya que Trados es una herramienta imprescindible para nuestro trabajo. Es como aprender a ser albañil y no saber lo que es un ladrillo.

Creo que aún quedan bastantes pasos por dar para que las carreras sean un reflejo de las profesiones a las que abren paso y me alegro de que haya profesores como Esther que se involucren tanto para que esto sea en algún momento posible.



viernes, 1 de abril de 2016

TransCreat da la bienvenida a Enrique al equipo

Durante estos días, hemos estado lanzando indirectas en Facebook, pero ya ha llegado la hora de hacerlo oficial. ¡Hoy TransCreat da la bienvenida a un nuevo miembro!

¿Quién era el chico misterioso obsesionado con los usos del subjuntivo que comía pencas al estilo Cantalejo y que prefería irse de viaje sin saber el destino?  

La respuesta al enigma es: ¡Enrique Serrano!

A partir de hoy, 1 de abril, ya no seremos solo Clara y yo sino que Enrique Serrano, licenciado en Traducción e Interpretación en la UVa y con un Máster de Español como Lengua Extranjera en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, participará en nuestras aventuras. La verdad es que aunque Clara y yo nos complementemos muy bien, el triángulo de TransCreat se había quedado sin uno de sus vértices y teníamos muchas ganas de volver a ser tres.

Con la incorporación de Enrique, Quique para los amigos, TransCreat abre, además, las puertas de su escuela. Enrique lleva años trabajando como traductor y como profesor de español. En 2010 fundó su anterior empresa Calle Rosetta que dio paso a su vez a la escuela de español Plaza Rosetta. Ahora Plaza Rosetta pasa a ser nuestra Escuela TransCreat donde Quique seguirá impartiendo clases de español a todos aquellos extranjeros que quieran aprender la lengua castellana.

Para rematar, hoy estrenamos también oficina. Hasta ahora estábamos en un centro de coworking llamado Colabora y situado en la Plaza de Santo Domingo, donde hemos pasado un año y medio estupendo, pero hoy nos trasladamos a nuestro propio despacho también en la Plaza Santo Domingo, en la calle Silva.

Por tanto, hoy TransCreat comienza una nueva fase de la que estamos seguros que disfrutaremos mucho y sacaremos el máximo provecho.


¡Bienvenido, Quique!

viernes, 11 de marzo de 2016

«Reciclarse» o quedarse fuera de la partida

Como Clara y yo colaboramos cada vez más con otros traductores y revisamos bastantes textos, he observado cada vez más que hay traductores que se quedan anclados en lo que aprendieron en el pasado y se niegan o se emperran en no cambiar sus costumbres. Yo estoy de acuerdo en que una traducción conlleva un trabajo de documentación y que debemos defender nuestro trabajo cuando estamos seguros o convencidos de las decisiones que hemos tomado, pero no estoy de acuerdo en que nos cerremos en banda a recibir críticas cuando esas críticas tienen razón de ser.

Me refiero principalmente a asuntos gramaticales. Nos hemos encontrado con bastantes traductores que se niegan a quitar la tilde al «solo», que siguen acentuando los pronombres demostrativos o que, por vicio o costumbre, usan estructuras que no son propias del castellano sino calcos de los idiomas de los que traducen, por ejemplo, poner una coma tras el saludo inicial en una carta, poner los días de la semana en mayúscula, separar los prefijos de los lexemas, separar con comas las subordinadas o saltarse el signo de interrogación o exclamación inicial. Puede que esto os sorprenda, pero ocurre con mucha más frecuencia de lo que creéis. Quizás algunos de estos fallos no ocurren dentro de las traducciones, pero sí en los correos electrónicos que envían y esto, señores, da muy mala impresión si proviene de una persona que se dedica o pretende dedicarse a escribir en nuestro idioma. Lo peor de todo es que si se lo dices, tratan de escudarse en argumentos de que si la RAE blabla y la RAE no sé qué. En efecto, la RAE cambia normas o simplemente aclara o recomienda ciertos usos que podemos poner en duda, pero la RAE es y, de momento, seguirá siendo una autoridad en el ámbito del idioma y, por tanto, un traductor que quiera ser competente debe conocer esos cambios en las normas o recomendaciones de esta autoridad, ya que es una forma casi irrefutable de defender su trabajo.


Lo que quiero decir con todo esto es que el idioma cambia, evoluciona y, con él, sus normas, sus estructuras, su uso y los traductores tenemos la obligación de estar al día y conocer estos cambios, evoluciones, normas, estructuras o usos y reconocer nuestros vicios y problemas para tratarlos de resolver, ya que o nos «reciclamos» o nos quedamos fuera de la partida.


viernes, 29 de enero de 2016

Respeto por las profesiones

Sé que no es la primera vez que hablo de esto, pero es que ayer el artículo de VICE sobre la traductora de una seriede novelitas de STAR WARS fue la gota que colmó el vaso.

Personas del mundo: tenéis que tener mucho cuidado con lo que decís tanto en las redes sociales como en los otros medios de comunicación e incluso cara a cara a vuestros amigos y colegas, ya que a menudo hablamos muy a la ligera de las profesiones de los demás sin darnos cuenta de que la gente vive y da de comer a sus hijos mediante esos trabajos que criticamos, que para algunos son una mera afición o de los que carecemos de conocimiento, pero, sin embargo, nos atrevemos a opinar o incluso a participar en ellos.

En el caso de la traducción, me imagino que muchos habréis oído este tipo de comentarios:

  1. «Como sé inglés, en mi trabajo me han puesto a traducir cosas. Igual debería echar mi currículo en una empresa de traducción, ya que me paso el día haciendo esto en vez de mis tareas habituales».
  2. «Como he vivido un tiempo en Alemania, he pensado en traducir en mis ratos libres para ganarme unas pelas extra».
  3. «¿Me puedes hacer esta traducción? Realmente, podría hacerla yo mismo pero he pensado que igual queda mejor si la haces tú. Por eso de que te dedicas a ello, más que nada».
  4. «Ah, ¿qué traduces en tu lengua materna? Entonces eso es muy fácil, yo pensaba que lo hacías al inglés o al alemán».
  5. Te paso este texto que he traducido yo con la ayuda de Google y ya de ahí haces una revisión, así no tengo que pagarte tanto. Está fenomenal, palabra de honor.
  6. «No me gusta, no tengo ni idea del tema ni pienso documentarme sobre él, pero se me dan bien los idiomas y tenía un amigo que trabajaba en esa empresa, así que me han dado a mí la traducción. Por cierto, soy periodista y prefiero trabajar para Gran Hermano que dedicarme a traducir libros de Star Wars».


Estas serían mis respuestas (y, en algunos casos, lo han sido) para estos comentarios:

  1. En vez de echar tu currículo a una empresa de traducción por el mero hecho de que tu empresa te haya puesto a traducir unos documentos, ¿no deberías proponer a tu empresa que contraten los servicios de un traductor profesional? ¿No sería más lucrativo para tu empresa que tú te dedicaras a tu tarea y los profesionales de la traducción a la suya?
  2. Amiga o amigo, la traducción no es un trabajo para ganarse unas pelas extras porque sepas un idioma y decidas sacarle provecho. La traducción es una profesión que la ejercen profesionales que se han licenciado en Traducción e Interpretación o que se han especializado mediante un Máster en algún tipo de traducción y que están hartos de que «aficionados» decidan tirar por la borda los esfuerzos que ellos han hecho durante años para ganarse un dinerillo extra. Nosotros no ganamos dinerillo, sino: sueldos.
  3. Le estás diciendo un profesional que su trabajo lo puedes hacer tú. ¿No puedes ahorrarte ese comentario tan desafortunado? ¿No te das cuenta de que le estás diciendo a esa persona que sabes tanto como ella sin tener ni idea de los principios de su trabajo?
  4.  Persona que se cree bilingüe y que debe tener una fluidez alucinante en el otro idioma: ¿no te das cuenta de que cuando lees un texto no quieres que el texto tenga errores gramaticales, ortográficos o sintácticos y que esperas que las construcciones sean fluidas, se usen expresiones idiomáticas y recursos literarios que capten tu atención? ¿Realmente crees que todo el mundo sabe hacer eso en su idioma materno? Imagínate ahora en un idioma que no es el tuyo.
  5. Sin comentarios: cuando nos dicen a nosotras algo así, a veces ni contestamos. Si a un traductor automático no lo entrenas bien (y se necesita mucho esfuerzo y tiempo para entrenarlo y que dé resultados positivos), la traducción que produce tiene una calidad tan ínfima que el traductor tarda más tiempo en descifrar lo que pone que en traducir el texto desde cero.
  6. Ese comentario es un resumen de lo que dijo la traductora de los libros de Star Wars en la entrevista. Con esos comentarios, dijo al mundo que había traducido una serie de libros sin documentarse previamente y lo dijo como si eso fuera algo normal y habitual. La documentación es esencial en nuestro trabajo. No creo que los aficionados de Star Wars o los expertos de cualquier área se queden contentos con un texto en el que no se hayan respetado la terminología ni el estilo. Con esos comentarios parece que cualquiera puede traducir cualquier cosa y nada más lejos de la realidad.


Se acabó mi indignación por hoy, espero que esta publicación nos sirva para reflexionar en la necesidad de mostrar un respeto hacia las profesiones de los demás.



lunes, 4 de enero de 2016

PROPÓSITOS DE AÑO NUEVO DE UNA TRADUCTORA ILUSIONADA

Año nuevo, vida nueva… o eso dicen.

Es muy típico, y que tire la primera piedra el que no lo haga, plantearse nuevos propósitos (que cumpliremos o no) para el nuevo año. Todos empezamos con ilusiones, ideas y determinaciones para enfrentarnos al año recién estrenado, aunque muchas de estas ilusiones, ideas y determinaciones se pierden por el camino. No obstante, las ilusiones nos hacen humanos y nos permiten enfrentarnos a los problemas con energía y esperanza.

Mi pregunta es: ¿y nosotros los traductores qué le pedimos al nuevo año? ¿Qué prometemos y nos proponemos?

Yo, como traductora, más o menos cada año pido las mismas cosas y estos son mis propósitos para el 2016:

  1. Traducir, traducir y seguir traduciendo: que no me falte trabajo.
  2. Traducir, traducir y traducir bien: que no baje mi calidad, que me siga preocupando e interesando lo que hago para ser capaz de proporcionar el mejor producto.
  3. Traducir, traducir y traducir lo que me gusta: saber discernir, saber decir que no, saber ver mis puntos positivos y mis puntos negativos, y poder elegir mi trabajo. No tener miedo a que si digo que no, no me vayan a volver a llamar. Saber decir que sí a los proyectos que sé que voy a clavar y no a aquellos que no me hagan disfrutar de mi trabajo y me hagan sentirme insegura.
  4. Traducir, traducir y traducir con justicia hacia lo que hago: no aceptar cualquier cosa, luchar por los derechos de mi profesión y no dejar que me engañen o me prostituyan.
  5. Traducir, traducir y traducir acompañada: colaborar con compañeros de profesión, ofrecer a mis clientes más posibilidades en cooperación con otros traductores, saber pedir ayuda, consultar mis dudas con otros profesionales y participar en actividades en las que conozca a otros en mi misma situación.
  6. Traducir, traducir y crecer como traductora: aprender más neerlandés, dominar más herramientas, no asustarme ante nuevos retos, especializarme más aún y no quedarme en mi espacio de comodidad con los brazos cruzados esperando a que el trabajo caiga del cielo.
  7. Traducir, traducir y traducir con modestia: las normas cambian y yo no lo sé todo, los clientes piden cosas y yo tengo que bajarme a veces del burro, la traducción está al servicio de los demás y a veces hay que tragarse el orgullo.
  8. Traducir, traducir y ser feliz: disfrutar de lo que hago y que la traducción sea mi adorada profesión, pero no toda mi vida.


¿No está mal para empezar, no?


lunes, 16 de noviembre de 2015

SISTEMA DEL MEJOR POSTOR (o más barato o más veloz)

Desde hace algún tiempo, me he fijado que cada vez son más las agencias de traducción que usan sistemas de «puja» o de «tonto el último» para asignar sus traducciones.

Con el sistema de puja, me refiero a lo siguiente:

La agencia registra un proyecto en su sistema y se envía un correo electrónico a los traductores mediante el que se abre un proceso de puja. El traductor debe ofrecer un precio para el proyecto y el mejor postor, que me atrevo a decir que es el más barato en un 80% de los casos, se lleva el proyecto. A menudo, para colmo, este proceso no acaba aquí, sino que los traductores que han pujado comienzan a recibir correos sobre ofertas mejores de otros colegas con el fin de que bajen su «puja» hasta que me imagino que el proyecto se asigna al que más «se ha bajado los pantalones». Creo que sobra decir lo que opino de este sistema, pero, por si no se infiere, lo que opino es que está claro que las agencias que usan este sistema para asignar sus proyectos no tienen ningún interés en la calidad de las traducciones que ofrecen a sus clientes y basan su criterio únicamente en el precio. Así que os aconsejo, queridos colegas, que huyáis de este tipo de agencias porque tan solo os harán perder vuestro preciado tiempo y formaréis parte de un sistema en el que los traductores tratan de pisarse unos a otros para al final trabajar por cuatro duros.

El sistema de «tonto el último» quiero pensar que es un poco más racional que el anterior sistema y que los proyectos se ofrecen solo a traductores que tienen perfiles parecidos. Este sistema se basa en que la agencia envía una solicitud de traducción masiva a todos los traductores que coinciden con unos criterios de búsqueda, que espero que sean algo más que combinación lingüística y un precio, y el traductor que primero acepta la solicitud se lleva el proyecto. Mi experiencia con este tipo de sistemas es también negativa porque me muestra que hay muchos traductores que aceptan los proyectos a ciegas, ya que, con frecuencia, el proyecto se asigna dos minutos más tarde de recibir el correo electrónico y, amigos míos, no creo que ningún traductor, salvo que tenga superpoderes, sea capaz de valorar el trabajo en dos minutos. Esto me hace plantearme que muy probablemente haya muchos proyectos que se asignen a personas que realmente no están preparadas para asumirlos y esto sin lugar a dudas tiene que afectar a la calidad.

Por supuesto, cada agencia es libre de usar el método que quiera y probablemente se adopten estos métodos porque tienen mucho trabajo y están desbordados, pero el factor humano y la figura del gestor de proyectos es vital para que un trabajo se realice correctamente. Asimismo, vosotros, mis colegas traductores, también sois libres de trabajar para quien queráis, pero, desde mi humilde opinión, ir a la caza del proyecto no os va a convertir en mejores traductores, probablemente os haga trabajar por tarifas irrisorias y os termine frustrando por aceptar trabajos que no se adaptan a vuestros conocimientos.


Y bueno, esto es todo lo que tengo que decir de estos dos sistemitas que están tan de moda.