Mostrando entradas con la etiqueta traducción e interpretación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta traducción e interpretación. Mostrar todas las entradas

viernes, 17 de febrero de 2017

Nuestra nueva compañera

Hoy escribo para contaros que desde principios de enero en TransCreat somos uno más. Sara Castro se ha unido al equipo para realizar, en un principio, sus prácticas de la universidad con nosotros.

Sara tiene 21 años, es asturiana y está en el último curso del grado de Traducción e Interpretación de la Universidad Autónoma de Madrid, donde yo también estudié, y es un placer para nosotros que haya elegido hacer estas prácticas en TransCreat. Estamos muy contentos de tenerla en el equipo.

Para que la conozcáis un poquito más, Sara nos ha contado que para ella lo más bonito de este mundo es ser el puente que une culturas separadas por las barreras lingüísticas y eso es lo que le sirvió de motivación para decantarse por la traducción.

A Sara le llama muchísimo la atención la traducción audiovisual, puesto que se trabaja con productos que consumimos habitualmente. Por eso, cuando termine el grado, pretende especializarse en este ámbito tan creativo.

Además, la música está muy presente en su vida. Desde bien pequeñita, ha estado en el conservatorio y, a día de hoy,  no puede salir de casa sin unos auriculares. También le apasiona viajar a cualquier país, ciudad o pueblo desconocido, pero reconoce que le encanta volver a casa con los suyos.

Sara es una gran incorporación y nos encanta que quiera seguir aprendiendo sobre la traducción audiovisual, ya que, como ya sabéis, es una de nuestras especialidades y esa pasión me recuerda a mí a su edad. J


¡Bienvenida, Sara!


martes, 10 de mayo de 2016

TransCreat visita la UAM

La semana pasada visité las aulas en las que yo misma había tomado mil apuntes para hablar a los alumnos de Traducción e Interpretación de la Universidad Autónoma de Madrid de las opciones que tienen cuando acaben la carrera, la importancia de especializarse y cómo convertirse en traductor autónomo.

La verdad es que creo que este tipo de charlas resultan muy constructivas para los estudiantes,  ya que a menudo en la universidad nos perdemos en la teoría y obviamos la práctica de las profesiones. Me siento muy agradecida y contenta de que Esther Vázquez y del Árbol, que fue también mi profesora y que sigue al pie del cañón, me invitara a hablar de mi experiencia.

En mi opinión, sería, en realidad, muy interesante para los estudiantes tener una asignatura o unas jornadas en las que aprendieran los aspectos más prácticos de la profesión: cómo calcular sus tarifas, cómo buscar clientes, cómo organizarse, cómo hacer una factura y llevar un control de los ingresos y gastos, y los recursos que tienen a su disposición. Sé que generalmente (al menos así fue cuando yo estudié) tienen una asignatura sobre documentación, pero la documentación no deja de ser tan solo una parte de nuestro trabajo.

Por otro lado, me sorprendió gratamente el uso de ordenadores en las aulas y que se les permita usar Internet en los exámenes, ya que, de esta forma, se simula un encargo real. No tenía ningún sentido que los estudiantes cargaran con 10 diccionarios en una maleta y no contaran con el recurso más usual: Internet.

No obstante, hubo algo que me disgustó. En mi época, aprendimos a usar Trados y daba por hecho que con el gran desarrollo de la tecnología, las nuevas generaciones serían unos cracks a la hora de usar el programa. Sin embargo, me contaron que ya no se lo enseñaban en el aula por motivos de licencias/decisiones de profesores. Me parece inadmisible, incluso aunque les muestren otras herramientas, ya que Trados es una herramienta imprescindible para nuestro trabajo. Es como aprender a ser albañil y no saber lo que es un ladrillo.

Creo que aún quedan bastantes pasos por dar para que las carreras sean un reflejo de las profesiones a las que abren paso y me alegro de que haya profesores como Esther que se involucren tanto para que esto sea en algún momento posible.



jueves, 16 de enero de 2014

Especializaciones

A lo largo de los años en los que llevo ejerciendo como traductora, un debate se ha repetido constantemente: ¿qué es mejor un traductor especializado o un experto que traduce?

Cuando me preguntaban a mí directamente esta pregunta, yo siempre respondía lo mismo: un traductor especializado, ya que los traductores aprendemos técnicas en la carrera que no vienen implícitas en el mero hecho de saber un idioma. Sin embargo, ahora que trabajo en una agencia de traducción cuyo mayor volumen de negocio reside en las traducciones de textos muy técnicos, me he encontrado con una base de datos compuesta, en su mayor parte, por ingenieros, químicos, biólogos y físicos en lugar de traductores. Sinceramente, al principio me llamó mucho la atención, ya que siempre he pensado que la principal fuente de trabajo para los traductores eran las agencias de traducción y si las propias agencias no emplean a traductores, tendríamos un problema grave, pero con el tiempo he entendido el propósito de la misma. Por desgracia, nos guste o no, un cliente de una empresa de ingeniería o de un laboratorio se siente mucho más tranquilo a la hora de ceder sus textos a alguien de su gremio que a alguien que dice conocer su terminología. En el fondo, les pasa como a nosotros, los traductores, que confiamos más en otro traductor que en un experto en una materia que dice saber traducir. Por algún motivo psicológico el hecho de entender lo que la otra persona ha estudiado y sentirnos como iguales nos hace tener más confianza en esa persona. Por ello, no es de extrañar que las agencias que trabajan con textos muy especializados quieran que sus clientes depositen en ellas ese tipo de confianza y, por ello, prefieren contratar a expertos y presentarlos así a sus clientes que contratar a traductores por mucha especialización que tengan.



Sin duda, esto nos sirve para reflexionar a los traductores sobre cómo plantear nuestro trabajo con el fin de que nuestra carrera resulte atractiva y para que el cliente vea una ventaja en contratar a una persona que realmente sabe traducir frente a una persona que lo que sabe es el idioma. Una de las opciones es tener una segunda carrera y especializarte en traducir los textos vinculados con la materia de la misma o realizar cursos de materias concretas que, igual, estén más orientados en convertirte en experto en el área que en traducir textos de esa área. Por otro lado, siempre hay especializaciones que no requieren saber de física, de química o de ingeniería como la literatura, la traducción audiovisual, la localización, etc. y que están muy vinculadas a la carrera del traductor e incluso se pueden estudiar durante la carrera y, por tanto, van a implicar que los clientes busquen a sus expertos entre los traductores.  


De cualquier forma y a modo de conclusión sobre esta reflexión, creo que para bien o para mal, para tener éxito como traductor, hay que especializarse en algún campo concreto e ir evolucionando en ese campo. Tus clientes lo valorarán y aunque no recibas trabajos muy diversos, tendrás la garantía de que los trabajos que realices serán de la más alta calidad.