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lunes, 3 de julio de 2017

Tres años después

El día 1 de julio de 2014 comenzó el proyecto de TransCreat. En aquel entonces, éramos tres amigas que habían trabajado juntas en una agencia de traducción, que sabían cómo no debían hacerse las cosas en nuestro sector y cómo podían contribuir para crear algo en donde se sintieran satisfechas, realizadas y felices desde el punto de vista laboral, pero también personal. Las tres éramos traductoras, contábamos con distinta experiencia, distintos idiomas, pero una idea común y decidimos tirarnos a la piscina y crear TransCreat.

Hoy han pasado tres años y las cosas han cambiado mucho desde aquel día en que comenzamos a trabajar desde casa de Clara y sabíamos a qué hora empezábamos, pero no cuándo íbamos a terminar. Al principio, fuimos rotando de casa en casa, recopilando ideas, trazando sueños y planes y, aunque algunos se quedaron por el camino, otros fueron evolucionando.

Cuando vimos que el proyecto marchaba bien, nos trasladamos a un lugar de coworking: Colabora, en la Plaza de Santo Domingo, donde estuvimos algo más de un año y medio, nos trataron de maravilla y nos sentimos como en casa. No obstante, en septiembre de 2015, Áurea decidió emprender otro camino y Clara y yo nos quedamos mano a mano con el timón. Tres es un número idóneo para un proyecto como este, pero Clara y yo conseguimos mantenernos al pie del cañón y complementarnos cual matrimonio con sus discusiones y sus reconciliaciones incluidas, al fin y al cabo las dos teníamos claro que formábamos un buen equipo y que juntas éramos invencibles, pero como nuestro logotipo es un triángulo por un motivo, en abril de 2016, Enrique se incorporó a nuestro equipo para restablecer el equilibrio.

Esta incorporación vino con mudanza incluida y nos trasladamos a un centro de oficinas también en la Plaza de Santo Domingo (nos gusta estar en todo el meollo): Worklab, en donde llevamos ya más de un año. Con Enrique, sumamos más especialidades, clientes, más planes, más sueños, más cambios, ya que TransCreat se convirtió también en una escuela de español.

En enero de 2017, comenzó a hacer prácticas con nosotros Sara, con la que hemos estado muy contentos, ya que es una gran trabajadora y, ahora que se ha licenciado, la hemos incorporado en el equipo: ¡hoy es su primer día como empleada!

Este año también ha habido un gran cambio para nosotros: ¡desde abril somos una sociedad limitada!

En definitiva, tras tres años en los que hemos planeado, soñado, traducido mucho, revisado y gestionado otro tanto, llorado, reído, nos hemos mudado, nos han dejado, otros se han incorporado, yo me he casado y Clara va en camino, hemos dado clases, hemos visitado Segovia, Ceuta y Barcelona, Enrique se ha comprado un piso, nos hemos vuelto empresa, hemos contratado a nuestra primera empleada y yo estoy a punto de ser mamá, podemos decir que estamos satisfechos de nuestro trabajo, que esperamos seguir al pie del cañón durante mucho tiempo, continuar ofreciendo la mejor calidad posible a nuestros clientes y colaborar con todos los buenos traductores que podamos.
 
(A ver si nos hacemos una foto ahora en verano)


Ya sabéis: You have our word

lunes, 30 de junio de 2014

Borrador de un nuevo proyecto

;)

Hola a todos:

Esta entrada es para despedirme de mi actual etapa profesional y dar la bienvenida a la nueva etapa a la que daré comienzo mañana mismo: ¡mi vida como autónoma!

Como ya os comenté en la penúltima entrada, he decidido irme de Noraktrad y ponerme a trabajar por mi cuenta y quiero aprovechar esta oportunidad para presentaros mi nuevo proyecto: TransCreat (www.transcreat-solutions.com). Aún tenemos que ultimar un par de detalles de la web: como las fotos y publicar las traducciones, así que esperad una semanita para meteros en ella.

Junto a mis dos compañeras, Clara Lorda y Áurea García, comienzo un nuevo proyecto: a partir de ahora trabajaremos como equipo de traductoras y espero poder cumplir mis sueños junto a ellas. Asimismo, a partir de ahora ambas contribuirán con entradas en el blog, así que espero que esto esté mucho más activo a partir de ahora. Si visitáis la pestaña “Entre bastidores”, podéis leer algo de información sobre mis nuevas socias.


De momento, nada más, tan solo que nos deseéis buena suerte y que nos veamos por los acontecimientos “traductoriles”.

(Dentro de poco, os enseñaremos una foto más profesional, pero de momento, qué mejor que una foto con mis socias en mi querida Aranda)

martes, 4 de diciembre de 2012

Las correcciones de las pruebas de traducción

Esta entrada enlaza un poco la idea que refleja Pablo en su entrada Pensar es gratis, pero a veces cuesta, aunque desde el punto de vista del traductor que ha pensado y que recibe una corrección en la que no lo han apreciado, que también pasa.

De hecho, a mí me ha pasado dos veces en cuestión de dos semanas y la verdad es que a la segunda ya me he visto obligada a escribir algo sobre ello.

Esta entrada va dirigida a la gente que se dedica a corregir pruebas de traducción principalmente, aunque también a los que corrigen cualquier traducción y, puesto que no soy una experta en corrección, aunque lo he hecho durante años en mi trabajo, puede que mi planteamiento no sea muy técnico, pero es lo que considero adecuado para que la corrección sea eso: una corrección y no una retraducción u otro punto de vista.

En mi opinión, las correcciones deben basarse en distintos niveles: gramática, ortografía y estilo (adaptación al género y al contexto). El corrector no debe sentarse ante la traducción y cambiarla entera por cuestión de gustos si el traductor ha escrito correctamente (gramaticalmente y ortográficamente) y, además, se ha adaptado al género del texto y al estilo que corresponda a ese género y al contexto en el que se desarrolla la historia. Por ejemplo, me parece adecuado que un corrector no admita vulgarismos en un juego o texto para niños o que decida cambiar el tú por el vos en un texto sobre la Edad Media. Lo que no me parece adecuado es que cambie una palabra por su sinónimo si ambas son correctas enmarcadas en el contexto del texto o que se base en sus gustos personales para decidir lo que está bien o lo que está mal. Es decir, el corrector no debe basarse en "lo que le suene bien" sino en lo que es correcto o incorrecto porque es evidente que cada traductor al igual que cada escritor tiene su propio estilo y el corrector también tiene el suyo propio, lo que no significa que la traducción esté mal. Es decir, el primer principio es la objetividad. Cualquiera ha pensado alguna vez que si él mismo hubiera escrito un determinado texto, lo habría hecho de otra forma, pero eso no implica que no deba respetar el tratamiento que el traductor ha dado al texto. Cada texto tiene múltiples interpretaciones o múltiples formas de ser reproducido.

Asimismo, el corrector, sobre todo en el caso de las pruebas de traducción, debe ponerse en la piel del traductor. Es decir, cuando corrija la prueba, debe tener en cuenta el nivel de adecuación del traductor conforme al tiempo que tuvo para hacer la prueba y los recursos con los que contaba. No es lo mismo hacer una prueba el día de la entrevista, sin diccionarios y sin Internet, delante del entrevistador que hacerla dentro de un límite de tiempo o sin límite alguno.

A menudo, la prueba viene con unas instrucciones y al igual que el traductor debe tenerlas en cuenta (por ejemplo, seguir la terminología oficial de una determinada empresa), también debe aplicarlas el corrector a la hora de hacer su juicio de valor:

Por ejemplo, al traductor le han pedido traducir una serie de términos con un límite de caracteres, el corrector, por tanto, también tendrá que respetar ese límite. Parece muy obvio, pero la semana pasada, me pasó esto mismo, me devané los sesos pensando en cómo traducir una serie de términos y frases en un espacio muy reducido y después de dar con soluciones, que evidentemente no son tan buenas como las que propondrías si tuvieras más espacio, pero que eran válidas, el corrector me pone que por qué no he usado la palabra más obvia, la cual sobrepasaba el límite en, tranquilamente, cinco caracteres (¿por qué será?)

Otro caso es el que ya he mencionado, la empresa te pide que uses la terminología oficial de un determinado producto, tú como buen traductor buscas el manual y las traducciones oficiales. Las usas, como indicaban las instrucciones de la prueba, aunque, en ocasiones, no son la solución más bonita, pero sí la aceptada y el corrector te dice que suena mucho mejor otra palabra (a ti por supuesto, no se te había ocurrido...).

Para acabar, una empresa te pide que adaptes un texto conforme a las reglas de SEO para publicarlo en una página de aterrizaje, lo que incluye la repetición de las palabras clave en un determinado porcentaje. El corrector te devuelve el texto indignado porque repitas varias veces en tres párrafos la misma palabra en vez de usar sinónimos que quedan mucho más bonitos en castellano...

En definitiva, hay muchos traductores capaces de hacer un texto estilística y gramaticalmente correcto, pero no todos son capaces de hacerlo conforme a las instrucciones del cliente y es ahí donde la mano del corrector y su opinión deben resultar decisivas. El corrector va a ser el filtro y sus comentarios y correcciones van a determinar en gran medida si un traductor consigue un trabajo o no. Por ello, su labor es fundamental y muy importante para que la industria funcione y, por tanto, debe ser capaz de trabajar de forma objetiva, exhaustiva y profesional. Las empresas deberían elegir a los correctores con mucho cuidado, ya que una buena parte del peso de la decisión de si se contrata a alguien o no depende de ellos y las personas a las que una empresa contrata definen el futuro de esa empresa.

sábado, 27 de octubre de 2012

Una nueva aventura

La verdad es que hasta ahora he usado el blog para hablar de temas que consideraba que se merecían una entrada o que podrían ser útiles de algún modo, pero, esta vez, voy a hacer una entrada más a modo de queja o denuncia, aunque puede que alguien le saque alguna utilidad.

Supongo que los que os movéis por el mundo de los videojuegos ya lo habréis oído, pero para los que aún no se hayan enterado, una empresa bastante grande de juegos online ha hecho una restructuración y, con ella, se han ido 130 personas a la calle y, entre esas personas, de los más afectados han sido los traductores.

Si os soy sincera es algo que se veía venir: la gestión de proyectos la habían dejado en manos de gente que no tenía prácticamente nada que ver con el mundo de la traducción y quienes consideraban que cualquier persona era capaz de traducir todo lo que le dieran en un tiempo récord porque la traducción es algo tremendamente sencillo, todo el mundo que sabe un idioma (os remito a una de mis primeras entradas) sabe traducirlo a su idioma. De hecho, uno de los ejemplos más claros que se vieron en los últimos tiempos fue que la empresa recibió 20000 palabras para traducir y, como ya sabían que los traductores internos se iban a ir a la calle y los externos les salían demasiado caros, decidieron darles la traducción a los administradores de los foros de cada idioma porque ellos lo hacían gratuitamente y daba completamente igual lo que esas personas hubieran estudiado o hecho en su vida o los conocimientos de los idiomas que tuvieran, lo importante era su precio. Un ejemplo así demuestra el poco valor que se le daba a los traductores y, por tanto, que los traductores se fueran y los sustituyeran por gente más barata era cuestión de tiempo. Con esto también os remito a mi entrada sobre los gestores de proyectos.

A lo que voy es que por desgracia para nosotros aún el mundo de la traducción y de la localización está muy infravalorado. El hecho de que una empresa con más de 500 trabajadores ponga en manos de cualquiera el departamento que hace posible que esa empresa tenga éxito internacional es una muestra de que aún nos queda mucho camino por recorrer para alcanzar el reconocimiento. Yo, por mi parte, no me voy a cansar de luchar por lo que considero justo y por lo que considero que significa hacer las cosas bien, aunque ahora esto implica para mí embarcarme en una nueva aventura que es la del traductor autónomo y en la que necesitaré el apoyo de muchos de vosotros, los traductores.

La traducción, la localización y la transcreación son la forma que el mundo tiene de atravesar fronteras sin necesidad de moverse de su casa, son la forma de conocer otros mundos que, de otro modo, nos serían inaccesibles, son la forma de llevar lo local a lo global y son una herramienta necesaria para que una empresa tenga éxito internacional. Por tanto, quien las tira por la ventana está destruyendo su oportunidad de conquistar el mundo.