Por fin me
siento delante del ordenador con un buen rato libre para retomar el blog.
Quería aprovechar esta ocasión para hablar de la etapa que estoy dejando atrás
y de la nueva que voy a comenzar.
El día 30 de
junio es mi último día en Noraktrad. He estado en la agencia durante un año y
tres meses y la verdad es que ha sido más que suficiente para darme cuenta de
que ya es hora de tomar las riendas de mi carrera y ponerme por mi cuenta. Sin
duda, este año he aprendido bastante, aunque me habría gustado no tener que
aprender ciertas cosas. Me he dado cuenta de que en España, aún hay una
estructura muy piramidal en las empresas, sobre todo aquellas que están
dirigidas por esa generación de gente que se hizo adulto en los últimos años
del Franquismo o en los primeros años de la Transición, gente que hablaba de
libertades, pero se había acostumbrado a ver a sus padres subyugados a una
determinada clase dirigente, jóvenes que construían nuevos negocios para
convertirse en dueños de sus propios destinos, pero que han acabado por
convertirse en una sociedad media que pretende vivir por encima de sus
posibilidades y ha decidido aplicar las estructuras sociales que aprendieron de
pequeños en la sociedad democrática que en teoría tenemos ahora. Por suerte, o
por desgracia, la crisis acabará impulsando a las nuevas generaciones a que
luchen contra las desigualdades y algún día la estructura empresarial de España
se igualará a la del resto de Europa.
Tras esta
pequeña reflexión, quiero tan solo deciros que me he cansado de que el negocio
de la traducción lo lleve gente que desconoce el negocio, que no valora a los
traductores, los malpaga y encima les hace esperar varios meses para disfrutar
del fruto de su trabajo, no quiero que se me vincule con nada por el estilo, ya
que yo adoro mi profesión y ante todo soy traductora. En Noraktrad, he conocido
a muy buenos profesionales, pero, por desgracia, también he visto lo poco que
se valora el trabajo de estos y la facilidad que se tiene para dejar de
cooperar y trabajar con gente buena basándose en el desconocimiento. Durante
mucho tiempo, en mi blog hablé de nuestra profesión, de las pruebas de
traducción, de la idea que tienen muchas
personas de que cualquiera es capaz de traducir, ahora me he dado cuenta
también que los gestores de proyecto tienen mucho trabajo y muy pocas
posibilidades de hacerlo bien si trabajan para gente que no valora lo que hacen
ni a la gente que gestionan. Así que me he propuesto volver a traducir, relacionarme
con todos los traductores que pueda, hacer networking e invertir tiempo en
tratar bien a los gestores y en tratar bien a los traductores como gestora, me
he propuesto volver a disfrutar a partir del 1 de julio de la profesión.
¡Deseadme suerte!
¡Dentro de
poco leeréis mi blog desde mi página profesional!













