viernes, 1 de abril de 2016

TransCreat da la bienvenida a Enrique al equipo

Durante estos días, hemos estado lanzando indirectas en Facebook, pero ya ha llegado la hora de hacerlo oficial. ¡Hoy TransCreat da la bienvenida a un nuevo miembro!

¿Quién era el chico misterioso obsesionado con los usos del subjuntivo que comía pencas al estilo Cantalejo y que prefería irse de viaje sin saber el destino?  

La respuesta al enigma es: ¡Enrique Serrano!

A partir de hoy, 1 de abril, ya no seremos solo Clara y yo sino que Enrique Serrano, licenciado en Traducción e Interpretación en la UVa y con un Máster de Español como Lengua Extranjera en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, participará en nuestras aventuras. La verdad es que aunque Clara y yo nos complementemos muy bien, el triángulo de TransCreat se había quedado sin uno de sus vértices y teníamos muchas ganas de volver a ser tres.

Con la incorporación de Enrique, Quique para los amigos, TransCreat abre, además, las puertas de su escuela. Enrique lleva años trabajando como traductor y como profesor de español. En 2010 fundó su anterior empresa Calle Rosetta que dio paso a su vez a la escuela de español Plaza Rosetta. Ahora Plaza Rosetta pasa a ser nuestra Escuela TransCreat donde Quique seguirá impartiendo clases de español a todos aquellos extranjeros que quieran aprender la lengua castellana.

Para rematar, hoy estrenamos también oficina. Hasta ahora estábamos en un centro de coworking llamado Colabora y situado en la Plaza de Santo Domingo, donde hemos pasado un año y medio estupendo, pero hoy nos trasladamos a nuestro propio despacho también en la Plaza Santo Domingo, en la calle Silva.

Por tanto, hoy TransCreat comienza una nueva fase de la que estamos seguros que disfrutaremos mucho y sacaremos el máximo provecho.


¡Bienvenido, Quique!

viernes, 11 de marzo de 2016

«Reciclarse» o quedarse fuera de la partida

Como Clara y yo colaboramos cada vez más con otros traductores y revisamos bastantes textos, he observado cada vez más que hay traductores que se quedan anclados en lo que aprendieron en el pasado y se niegan o se emperran en no cambiar sus costumbres. Yo estoy de acuerdo en que una traducción conlleva un trabajo de documentación y que debemos defender nuestro trabajo cuando estamos seguros o convencidos de las decisiones que hemos tomado, pero no estoy de acuerdo en que nos cerremos en banda a recibir críticas cuando esas críticas tienen razón de ser.

Me refiero principalmente a asuntos gramaticales. Nos hemos encontrado con bastantes traductores que se niegan a quitar la tilde al «solo», que siguen acentuando los pronombres demostrativos o que, por vicio o costumbre, usan estructuras que no son propias del castellano sino calcos de los idiomas de los que traducen, por ejemplo, poner una coma tras el saludo inicial en una carta, poner los días de la semana en mayúscula, separar los prefijos de los lexemas, separar con comas las subordinadas o saltarse el signo de interrogación o exclamación inicial. Puede que esto os sorprenda, pero ocurre con mucha más frecuencia de lo que creéis. Quizás algunos de estos fallos no ocurren dentro de las traducciones, pero sí en los correos electrónicos que envían y esto, señores, da muy mala impresión si proviene de una persona que se dedica o pretende dedicarse a escribir en nuestro idioma. Lo peor de todo es que si se lo dices, tratan de escudarse en argumentos de que si la RAE blabla y la RAE no sé qué. En efecto, la RAE cambia normas o simplemente aclara o recomienda ciertos usos que podemos poner en duda, pero la RAE es y, de momento, seguirá siendo una autoridad en el ámbito del idioma y, por tanto, un traductor que quiera ser competente debe conocer esos cambios en las normas o recomendaciones de esta autoridad, ya que es una forma casi irrefutable de defender su trabajo.


Lo que quiero decir con todo esto es que el idioma cambia, evoluciona y, con él, sus normas, sus estructuras, su uso y los traductores tenemos la obligación de estar al día y conocer estos cambios, evoluciones, normas, estructuras o usos y reconocer nuestros vicios y problemas para tratarlos de resolver, ya que o nos «reciclamos» o nos quedamos fuera de la partida.


viernes, 29 de enero de 2016

Respeto por las profesiones

Sé que no es la primera vez que hablo de esto, pero es que ayer el artículo de VICE sobre la traductora de una seriede novelitas de STAR WARS fue la gota que colmó el vaso.

Personas del mundo: tenéis que tener mucho cuidado con lo que decís tanto en las redes sociales como en los otros medios de comunicación e incluso cara a cara a vuestros amigos y colegas, ya que a menudo hablamos muy a la ligera de las profesiones de los demás sin darnos cuenta de que la gente vive y da de comer a sus hijos mediante esos trabajos que criticamos, que para algunos son una mera afición o de los que carecemos de conocimiento, pero, sin embargo, nos atrevemos a opinar o incluso a participar en ellos.

En el caso de la traducción, me imagino que muchos habréis oído este tipo de comentarios:

  1. «Como sé inglés, en mi trabajo me han puesto a traducir cosas. Igual debería echar mi currículo en una empresa de traducción, ya que me paso el día haciendo esto en vez de mis tareas habituales».
  2. «Como he vivido un tiempo en Alemania, he pensado en traducir en mis ratos libres para ganarme unas pelas extra».
  3. «¿Me puedes hacer esta traducción? Realmente, podría hacerla yo mismo pero he pensado que igual queda mejor si la haces tú. Por eso de que te dedicas a ello, más que nada».
  4. «Ah, ¿qué traduces en tu lengua materna? Entonces eso es muy fácil, yo pensaba que lo hacías al inglés o al alemán».
  5. Te paso este texto que he traducido yo con la ayuda de Google y ya de ahí haces una revisión, así no tengo que pagarte tanto. Está fenomenal, palabra de honor.
  6. «No me gusta, no tengo ni idea del tema ni pienso documentarme sobre él, pero se me dan bien los idiomas y tenía un amigo que trabajaba en esa empresa, así que me han dado a mí la traducción. Por cierto, soy periodista y prefiero trabajar para Gran Hermano que dedicarme a traducir libros de Star Wars».


Estas serían mis respuestas (y, en algunos casos, lo han sido) para estos comentarios:

  1. En vez de echar tu currículo a una empresa de traducción por el mero hecho de que tu empresa te haya puesto a traducir unos documentos, ¿no deberías proponer a tu empresa que contraten los servicios de un traductor profesional? ¿No sería más lucrativo para tu empresa que tú te dedicaras a tu tarea y los profesionales de la traducción a la suya?
  2. Amiga o amigo, la traducción no es un trabajo para ganarse unas pelas extras porque sepas un idioma y decidas sacarle provecho. La traducción es una profesión que la ejercen profesionales que se han licenciado en Traducción e Interpretación o que se han especializado mediante un Máster en algún tipo de traducción y que están hartos de que «aficionados» decidan tirar por la borda los esfuerzos que ellos han hecho durante años para ganarse un dinerillo extra. Nosotros no ganamos dinerillo, sino: sueldos.
  3. Le estás diciendo un profesional que su trabajo lo puedes hacer tú. ¿No puedes ahorrarte ese comentario tan desafortunado? ¿No te das cuenta de que le estás diciendo a esa persona que sabes tanto como ella sin tener ni idea de los principios de su trabajo?
  4.  Persona que se cree bilingüe y que debe tener una fluidez alucinante en el otro idioma: ¿no te das cuenta de que cuando lees un texto no quieres que el texto tenga errores gramaticales, ortográficos o sintácticos y que esperas que las construcciones sean fluidas, se usen expresiones idiomáticas y recursos literarios que capten tu atención? ¿Realmente crees que todo el mundo sabe hacer eso en su idioma materno? Imagínate ahora en un idioma que no es el tuyo.
  5. Sin comentarios: cuando nos dicen a nosotras algo así, a veces ni contestamos. Si a un traductor automático no lo entrenas bien (y se necesita mucho esfuerzo y tiempo para entrenarlo y que dé resultados positivos), la traducción que produce tiene una calidad tan ínfima que el traductor tarda más tiempo en descifrar lo que pone que en traducir el texto desde cero.
  6. Ese comentario es un resumen de lo que dijo la traductora de los libros de Star Wars en la entrevista. Con esos comentarios, dijo al mundo que había traducido una serie de libros sin documentarse previamente y lo dijo como si eso fuera algo normal y habitual. La documentación es esencial en nuestro trabajo. No creo que los aficionados de Star Wars o los expertos de cualquier área se queden contentos con un texto en el que no se hayan respetado la terminología ni el estilo. Con esos comentarios parece que cualquiera puede traducir cualquier cosa y nada más lejos de la realidad.


Se acabó mi indignación por hoy, espero que esta publicación nos sirva para reflexionar en la necesidad de mostrar un respeto hacia las profesiones de los demás.



lunes, 4 de enero de 2016

PROPÓSITOS DE AÑO NUEVO DE UNA TRADUCTORA ILUSIONADA

Año nuevo, vida nueva… o eso dicen.

Es muy típico, y que tire la primera piedra el que no lo haga, plantearse nuevos propósitos (que cumpliremos o no) para el nuevo año. Todos empezamos con ilusiones, ideas y determinaciones para enfrentarnos al año recién estrenado, aunque muchas de estas ilusiones, ideas y determinaciones se pierden por el camino. No obstante, las ilusiones nos hacen humanos y nos permiten enfrentarnos a los problemas con energía y esperanza.

Mi pregunta es: ¿y nosotros los traductores qué le pedimos al nuevo año? ¿Qué prometemos y nos proponemos?

Yo, como traductora, más o menos cada año pido las mismas cosas y estos son mis propósitos para el 2016:

  1. Traducir, traducir y seguir traduciendo: que no me falte trabajo.
  2. Traducir, traducir y traducir bien: que no baje mi calidad, que me siga preocupando e interesando lo que hago para ser capaz de proporcionar el mejor producto.
  3. Traducir, traducir y traducir lo que me gusta: saber discernir, saber decir que no, saber ver mis puntos positivos y mis puntos negativos, y poder elegir mi trabajo. No tener miedo a que si digo que no, no me vayan a volver a llamar. Saber decir que sí a los proyectos que sé que voy a clavar y no a aquellos que no me hagan disfrutar de mi trabajo y me hagan sentirme insegura.
  4. Traducir, traducir y traducir con justicia hacia lo que hago: no aceptar cualquier cosa, luchar por los derechos de mi profesión y no dejar que me engañen o me prostituyan.
  5. Traducir, traducir y traducir acompañada: colaborar con compañeros de profesión, ofrecer a mis clientes más posibilidades en cooperación con otros traductores, saber pedir ayuda, consultar mis dudas con otros profesionales y participar en actividades en las que conozca a otros en mi misma situación.
  6. Traducir, traducir y crecer como traductora: aprender más neerlandés, dominar más herramientas, no asustarme ante nuevos retos, especializarme más aún y no quedarme en mi espacio de comodidad con los brazos cruzados esperando a que el trabajo caiga del cielo.
  7. Traducir, traducir y traducir con modestia: las normas cambian y yo no lo sé todo, los clientes piden cosas y yo tengo que bajarme a veces del burro, la traducción está al servicio de los demás y a veces hay que tragarse el orgullo.
  8. Traducir, traducir y ser feliz: disfrutar de lo que hago y que la traducción sea mi adorada profesión, pero no toda mi vida.


¿No está mal para empezar, no?


lunes, 16 de noviembre de 2015

SISTEMA DEL MEJOR POSTOR (o más barato o más veloz)

Desde hace algún tiempo, me he fijado que cada vez son más las agencias de traducción que usan sistemas de «puja» o de «tonto el último» para asignar sus traducciones.

Con el sistema de puja, me refiero a lo siguiente:

La agencia registra un proyecto en su sistema y se envía un correo electrónico a los traductores mediante el que se abre un proceso de puja. El traductor debe ofrecer un precio para el proyecto y el mejor postor, que me atrevo a decir que es el más barato en un 80% de los casos, se lleva el proyecto. A menudo, para colmo, este proceso no acaba aquí, sino que los traductores que han pujado comienzan a recibir correos sobre ofertas mejores de otros colegas con el fin de que bajen su «puja» hasta que me imagino que el proyecto se asigna al que más «se ha bajado los pantalones». Creo que sobra decir lo que opino de este sistema, pero, por si no se infiere, lo que opino es que está claro que las agencias que usan este sistema para asignar sus proyectos no tienen ningún interés en la calidad de las traducciones que ofrecen a sus clientes y basan su criterio únicamente en el precio. Así que os aconsejo, queridos colegas, que huyáis de este tipo de agencias porque tan solo os harán perder vuestro preciado tiempo y formaréis parte de un sistema en el que los traductores tratan de pisarse unos a otros para al final trabajar por cuatro duros.

El sistema de «tonto el último» quiero pensar que es un poco más racional que el anterior sistema y que los proyectos se ofrecen solo a traductores que tienen perfiles parecidos. Este sistema se basa en que la agencia envía una solicitud de traducción masiva a todos los traductores que coinciden con unos criterios de búsqueda, que espero que sean algo más que combinación lingüística y un precio, y el traductor que primero acepta la solicitud se lleva el proyecto. Mi experiencia con este tipo de sistemas es también negativa porque me muestra que hay muchos traductores que aceptan los proyectos a ciegas, ya que, con frecuencia, el proyecto se asigna dos minutos más tarde de recibir el correo electrónico y, amigos míos, no creo que ningún traductor, salvo que tenga superpoderes, sea capaz de valorar el trabajo en dos minutos. Esto me hace plantearme que muy probablemente haya muchos proyectos que se asignen a personas que realmente no están preparadas para asumirlos y esto sin lugar a dudas tiene que afectar a la calidad.

Por supuesto, cada agencia es libre de usar el método que quiera y probablemente se adopten estos métodos porque tienen mucho trabajo y están desbordados, pero el factor humano y la figura del gestor de proyectos es vital para que un trabajo se realice correctamente. Asimismo, vosotros, mis colegas traductores, también sois libres de trabajar para quien queráis, pero, desde mi humilde opinión, ir a la caza del proyecto no os va a convertir en mejores traductores, probablemente os haga trabajar por tarifas irrisorias y os termine frustrando por aceptar trabajos que no se adaptan a vuestros conocimientos.


Y bueno, esto es todo lo que tengo que decir de estos dos sistemitas que están tan de moda.

viernes, 23 de octubre de 2015

De bodas internacionales (Final) - Instrucciones de boda civil en España

Hoy pretendo cerrar ya este capítulo y quiero hacerlo hablando de mi boda.

En realidad, mi boda aunque fuera medio neerlandesa medio española se celebró en Aranda y siguió las costumbres españolas aunque muy a nuestro estilo. Fue una boda civil que organizamos siguiendo nuestro propio criterio y a la que tratamos de dar un estilo muy personal. Tengo que decir que nos lo pasamos pipa y creo que la mayoría de invitados (espero que todos) se lo pasaron igual de bien que nosotros.

No obstante, no es esto lo que os vengo a contar, lo que quiero es hacer un resumen de aspectos que hay que tener en cuenta si queréis realizar una boda civil en España con alguien de fuera de España.

1) Tramitad la documentación lo antes posible. Se tramita en el Registro Civil de la ciudad en la que estáis empadronados al menos uno de los dos, no en la ciudad donde queréis casaros salvo que estéis empadronados uno de los dos en ella.

- Documento nacional de identidad o pasaporte de los cónyuges y documento nacional de identidad del testigo o de los testigos.

- Empadronamiento o certificado de residencia de los dos últimos años: los dos debéis documentar vuestra residencia de los dos últimos años. Si habéis vivido fuera de España, necesitaréis un certificado de empadronamiento de la vivienda en la que habéis vivido apostillado y con una traducción jurada. La apostilla la tenéis que tramitar en el país donde habéis vivido. No se tramita aquí. Es decir, podéis tramitarla por correo, pero las autoridades españolas, los consulados y las embajadas sitas en España no se encargan de poneros la apostilla de un documento emitido fuera de España.

Por ello, haced esto con tiempo, pero tened en cuenta que el documento de la última residencia (la actual) tiene que tener una validez de tres meses respecto a la fecha de inicio del expediente.

Como en las ciudades grandes se tarda en abrir los expedientes, en nuestro caso en Madrid, tardaron 4 meses y en sitios como Madrid para darte la cita para abrir el expediente te piden ya presentar parte de la documentación, puede que te toque pedir un certificado de empadronamiento para pedir la cita y tenerlo que pedir de nuevo para el día de la cita. Recordad que esto ocurre solo con el certificado de empadronamiento de tu domicilio actual. Los anteriores no es necesario que cumplan el periodo de los tres meses, pero consultadlo con el Registro Civil de la ciudad en la que os encontráis.

- Certificado literal de nacimiento: los españoles lo podéis pedir por Internet y en un par de semanas lo tendréis en casa. Es gratuito. Los extranjeros deben tramitarlo a través de su país (en algunos casos puede que la embajada se lo tramite, mi marido tuvo que escribir al Registro Civil de su ciudad en los Países Bajos), pero deben solicitar (si son europeos) un certificado de nacimiento plurilingüe para que se lo emitan ya en castellano. Si no, tendrán que presentarlo apostillado y con una traducción jurada del mismo. Tiene que tener seis meses de validez con respecto al inicio del expediente.

Los españoles solo necesitan estos tres documentos. Los futuros cónyuges extranjeros también necesitan:

- Declaración del estado civil o de capacidad matrimonial: la pueden tramitar por medio de la embajada. Normalmente se la pueden proporcionar directamente en castellano. Si no, habrá que apostillar el documento y hacer una traducción jurada.

- Si estáis divorciados, consultad que otros documentos debéis presentar.

Llamad al Registro Civil o en el caso de Madrid, id directamente. Os aconsejo que vayáis con unos 9 meses de antelación para pedir la cita con el fin de que os la den unos 4-3 meses antes de la boda, ya que desde que se abre el expediente hasta que se autoriza pueden pasar 3 meses y es mejor no jugar con fuego y que luego no podáis casaros cuando queréis.

2) El día de la cita tenéis que ir con vuestra documentación con la validez mencionada y con uno o dos testigos (depende de dónde se tramite el expediente).

3) Cuando el expediente esté abierto, tenéis que decidir si os vais a casar en el propio Registro Civil y pedir la correspondiente cita (en Madrid, hay mucha cola, unos seis meses) o si vais a casaros en el Registro Civil (Juzgado) de otra ciudad o en un ayuntamiento. Si os casáis en ese mismo Registro, solo tenéis que pedir la cita y volver ese día con los testigos. Si os vais a casar en otro Registro Civil, dependiendo del sitio, el propio Registro Civil donde habéis tramitado el expediente les mandará el expediente o tendréis que llevárselo vosotros mismos en mano y concertar con ellos la cita de vuestra boda. Si os casáis en un ayuntamiento, si este se encuentra en la misma ciudad que el Registro Civil, el Registro Civil puede mandárselo o puede que os toque llevarlo vosotros mismos y si está en otra ciudad, primero tendréis que llevar el expediente al Registro Civil de esa ciudad y una vez que se haya trasladado el expediente y el Registro de esa ciudad lo haya aprobado, habrá que llevarlo al ayuntamiento. Puede que se encargue el propio Registro o que lo tengáis que hacer vosotros mismos. Preguntad estas cosas.

4) A continuación, el ayuntamiento tendrá que preparar las actas que firmaréis el día que os caséis. Recordad que hay ayuntamientos que permiten que el concejal de turno saque las actas para que las firméis el día de vuestra boda, pero que también hay ayuntamientos que prohíben sacar las actas del edificio y eso implica que os tengáis que casar un par de días antes o después de vuestra boda. El ayuntamiento suele necesitar una o dos semanas para tramitar vuestras actas. Yo tuve suerte y me lo hicieron en una semana y me permitieron sacar las actas, pero no contéis con ello.

5) Tras casaros, os darán varias copias de las actas de matrimonio. Una de las copias será para el ayuntamiento, otra para vosotros y otra la tendréis que volver a llevar al Registro Civil del lugar donde os habéis casado para que os emitan el libro de familia. Las actas de matrimonio van firmadas por los cónyuges, los testigos (en los ayuntamientos suelen pedir un mínimo de dos testigos a diferencia del Registro Civil) y por el concejal.

Creo que esto es todo. Por supuesto, si la boda es en la iglesia, ellos se encargan de los trámites aunque a cambio de un pequeño donativo para la iglesia.

Espero que esto os sirva, a nosotros nos hubiese venido muy bien contar con toda la información porque tuvimos un par de problemillas con el tema de los plazos y la documentación, aunque al final el 4 de julio tuvo lugar la boda tal y como habíamos planeado.





lunes, 28 de septiembre de 2015

Hasta siempre, Áurea

Esta entrada no está dedicada a un tema concreto sino a una persona.

No sé si os habéis fijado, pero el logotipo de TransCreat es un triángulo equilátero. Este triángulo equilátero representa tres partes exactamente iguales que vienen a transmitir la idea de que somos un equipo de tres iguales, pero a partir de octubre decimos adiós a una parte del triángulo, es decir, a una de las tres fundadoras de este proyecto que decidimos llamar TransCreat.

Nuestra buena amiga y compañera Áurea ha decidido emprender una aventura para cumplir el sueño de su vida y nosotras le deseamos lo mejor, aunque con pena y sabiendo que una parte de lo que hemos creado se va con ella. Áurea es una gran traductora, una buena compañera y una fantástica persona y nos va a costar mucho encontrar a alguien como ella, pero nosotras estamos dispuestas a seguir dando guerra.


TransCreat seguirá hacia delante aunque ahora el triángulo se apoye en tan solo dos pilares. ¡Hasta pronto!